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jueves, 10 de julio de 2014

Cuando marchas

Te ves tan lejos de mis palmas, mis enredaderas, mis atravesados arbustos,
que son mi pecho, mi cordura, no mis labios, quienes esquivan tus besos.
Bruto, mi corazon convocado se arrastra hacia tus elechos,
hacia la lluvia y el sol que los mojan, hacia la misma mano de Dios
que tocas de cuando en vez, cuando, cansada ya, ni me ves,
y son tus desgastados pies los que te alejan de mi, si un paso,
y nuestros mundanos trazos de personas no se tocan,
y la locura que fuimos alguna vez, sale huida de nuestros horizontes,
nuestras pieles, nuestras resecas bocas.

Toda esa locura la resguardo, escondida quien sabe donde, junto a la mia,
para dártela alguna vez,
si es que del yugo de tus curativas lágrimas te dejas,
si es que al largo bosque de mi vida marchas.
Y así sera toda y loca nuestra historia.

miércoles, 9 de julio de 2014

El cantar de tu silencio


Si es que te avisto en el campo recolectando ilusiones,
me inundo de mi barranco, mientras sujeto mis flores;
si es que tu viento me avienta al cantar de tus tambores,
me olvido de tu recuerdo, me acuerdo de tus canciones:


Estoy contigo de cerca, mientras me acerco a tu lejos
y voy quedando perplejo con tus intentos de llanto.
Gota a gota, entendiendo por que es que renuncias tanto a tus suspiros,
tus risas, al mirar de tus luceros,
me voy poniendo ya viejo, mientras recito tus cantos.


Al inhalar de tus pechos, tus cabellos, tus disgustos,
le vas exhalando bruscos recorridos que en ti hicieron.
Sus moribundas cenizas apagan el sutil fuego
que por ti surge en mi pecho, jovencita pelo blanco.


Aveces piensas que esquivo el cantar de tu silencio,
de a veces piensas que aprecio solo el tambor de tus cantos,
pero te equivocas tanto cuando me miras de lejos,
que en mi tu llama resurge,
será porque como yo nunca te han querido tanto.

miércoles, 2 de julio de 2014

Morir contigo allá

En el transverso mañanal de tus raíces,
donde la aurora mojaba tus pupilas,
donde los vientos mimaban tus narices,
te vi crecer,  amada mía, donde creciste.

Conjunto de ilusiones pasajeras
que sin mediar palabras se iban colando
en el eterno catálogo (quien oyera)
de los jugosos sueños que me ibas dando.

Allá, donde la neblina no llega,
donde la lluvia ya no hace milagros,
donde en el yugo del viento, cansado ya,
el senil polvo le hace guerra al barro.

Morir contigo allá es nacer mil veces,
armarle pleito al tiempo, con mala cara
ponerle un paro al siempre, morir cien años,
y despertar de nuevo en tu madrugada.



Maximo Redone

jueves, 5 de junio de 2014

El hombre es un ser finito con aspiraciones infinitas

Aquí radica la paradoja de la condición humana. Un ser terminado biológicamente y condicionado por esa expresión, arrojado dentro de una circunstancia histórica, social y económica que también limita dentro de una fatalidad, siente aspiraciones infinitas que perentoriamente le reclaman realización.

Según crecemos en la conciencia y en la acción de nuestra libertad, nos damos cuenta de que toda libertad se realiza dentro de una fatalidad, pero se realiza. Y somos tantos hombres en tanto más encendido empeño pongamos en la brega.

Un buen amigo me dejó estas palabras en mi bandeja de entrada. Se las arregló para armar dos párrafos concisos de lo que yo ya venía meditando desde hace días, por lo que mi respuesta a este párrafo fue tan inmediata como directa:

La auto-aceptación es la iluminación dentro de esta oscura burbuja en la que vivimos.

Nuestra mente está sana cuando creemos estar bien, cuando creemos que no nos falta nada, aunque en el fondo siempre sabemos que podríamos estar de otra manera teniendo algo mas o algo menos. Lo que desvía un poco mi punto principal, y supongo que debe ser así. Pero cuando estamos serenos, lúcidos, cuerdos... es cuando tenemos más capacidad de meditar. Pensar en nuestro pasado y sanamente dejarlo atrás, pensar en nuestro futuro y no sentir ansias porque sabemos que estaremos tan bien o mejor de lo que nos encontramos en ese momento. Sabemos que si no nos desviamos de ese camino podemos seguir aprendiendo aún más acerca de la aceptación. Es aquí cuando realmente somos eficientes. 

miércoles, 30 de abril de 2014

True love

- ...¿And what did you see?


- There was a river... That poor man... He will never know greatness, for he never left the shore.


I don't want a riverside muse, or windy days, or sunsets; I don't want it to not hurt me the morning she decide to leave; I don't want her to show up by surprise when I'm not expecting for her; I don't want this to rhime, as I don't want to try not to try; I don't want her deserving her less than she deserve me.


I can't try to look for her; I can't tell my eyes to try not to see her. She lights up her places, those I frequent fearfully.


There are more than there are less moments of doubt when I feel that I shouldn't love, a least to her, the only one I see at daylight and hear in dreams; the only one whose name fills my soul with a cold despair. Whose voice stealthy brings the melody to warm it; the vengeful God of this philistine, the good samaratian of this dying man's nightmares.

sábado, 1 de marzo de 2014

Silver lining

Escúchame: deja la ira, la furia, la envidia, los celos... Suelta todo eso que se te ha subido a la cabeza, y ahora siente las cosas que yacen en tu pecho: el sufrimiento, la agonía, la depresión, el miedo... ¡Llora, grita! Ahora ríe. Abraza el goce del amor, la autoestima, la autoconfianza, el éxito; ahora rompe las barreras de la confianza, pierde el miedo, y ve más allá, hacia tu verdadero yo. Detente allí por un momento y siente eso que está fluyendo por tu pecho. Ese es el tiempo, no lo dejes pasar en vano.



Parkour and freerunning

jueves, 28 de marzo de 2013

La vieja casa





Ahí me encontraba yo: nadando en un río de aguas calmadas: no era tan ancho puesto que tenía una corta vida, sus aguas eran amarillas pero se sentían tan cristalinas como las de un manantial. Aunque me provocaba quedarme allí todo el día fingiendo ser un pez, tuve que salir.

Una vez fuera del río, mientras me escurría aquellas deliciosas aguas (para no coger malestar como mi abuelita decía)  vi una vieja y descuidada casa a pocos metros en frente de mí. Parecía haber estado allí por muchos años. Su fachada en un principio había sido blanca y su techo estaba cubierto de tejas que parecían tener más años que el mismo caudal del río; debido a que no había visto la vivienda mientras me bañaba, me encontré bastante confundido, me pregunté si había aparecido por arte de magia, así como así, o si aquellas fascinantes aguas se habían apoderado tanto de mi atención como para no notar desde un principio que allí estaba la vieja casa.

Como era de esperarse, captó toda mi atención, así que camine hacia lo que interpreté como la entrada principal. Noté que no tenía puerta, solo el marco. Decidí entrar. Una vez adentro no me tomo mucho tiempo apreciar que era aquel un lugar abandonado, que los habitantes habían marchado semanas atrás; puesto que solo constaba de un ancho pasillo cubierto en su mayoría de tierra, una bombilla encendida que parecía estar a punto de explotar colgando del aquel maltratado techo y unas cuantas grietas en la pared.  No había más nada que ver en aquella desolada habitación, así que atravesé el pasillo y salí. Previamente, dentro de la  casa, al mirar a través del pasillo  me había dado cuenta de que pasaba un río por la parte trasera de ésta, así que me dirigí allí para apreciarle mejor. Mientras caminaba a un costado del río, dejando unos metros atrás aquel abandonado lugar, noté que sus aguas eran turbias y poseía una corriente que a otros les hubiera asustado, pero no era mi caso: me lancé al agua. No resbalé y caí; estaba completamente solo, así que nadie me empujó; era lo que quería, lanzarme al agua.

La corriente me arrastró. Mientras las violentas aguas del río me llevaban apenas alcancé a recordar fracciones de mi corta vida: la caída de la mata que me hizo darme cuenta de que valían la pena los mangos maracaiberos; la culebra que casi me muerde y el vecino que se percató y me salvó; aquella copia barata de un sable de luz que me enseñó a dar las gracias; ¡Ah! ¡Los chistes del Catire! Me hacían reír antes de que los contara. Todo esto en tres segundos, tres bocanadas de agua... instantes después alcance a ver un  loro posando sobre un madero. A pesar del maltrato del que estaba siendo yo víctima, logré apreciar bien a esta bella criatura: su plumaje era verde y brillante como el follaje de la selva, y, al igual que ésta, estaba empapado; sus ojos, al igual que su plumaje, brillaban como dos luceros;  su pico era oscuro con una mancha blanca en la parte superior. Entonces recordé que mi abuela en una de sus historias mencionó a un loro y dijo que era uno de los pocos animales que podían hablar, pero éste no dijo una sola palabra. En ese mismo momento sentí que cosas extraordinarias pasarían solo con cogerle, ¡Mi mundo estaba apunto de dar un giro! En cuestión de segundos éste se había convertido en el punto sublime de mi vida, ni siquiera me pregunté el por qué, solo lo sabía y por mas insensato que pareciese estaba convencido de utilizar cada recurso a mi alcance para atraparlo mas que para evitar mi propia muerte.

 Sosteniéndome del madero traté de agarrar el loro por la cola o las patas. Lo intenté una, dos, tres, o más veces, quien sabe... me vi envuelto en un intenso forcejeo contra la corriente e incluso las rocas y mi cabeza se sumergió por unos segundos. En un intento desesperado por cogerle toque fondo y logre impulsarme con mis piernas y una vez que tenia la cabeza fuera del agua tome un respiro profundo al mismo tiempo que noté que me estaba alejando de él. La corriente me había obligado a soltarme del madero. Intente nadar contra ella casi sin esperanza, cegado por mi ambición, pero fue inútil.


El río seguía apoderado de mi cuerpo e irónicamente de alguna manera yo quería que esto fuese así. Pasé por el frente de la casa escasos segundos después del encuentro con aquella majestuosa ave, frustrado por haber fallado en mi intento de atraparla. Volteé a mirar hacia la vieja casa y al contrario de lo que yo pensaba, la vieja casa estaba habitada: un hombre me saludaba desde la entrada trasera con una sonrisa malévola en la cara. Éste era moreno, de baja estatura y fina contextura; llevaba un sombrero de paja bastante viejo, una camisa blanca y manchada y un pantalón negro. Este hombre parecía tener el mismo tiempo que la vieja casa en este mundo. Así que ahí estaban mirándome: él, su bombilla y la vieja casa veían como la corriente me arrastraba hacia lo que parecía el final del río (puesto que alcance a ver una pared oscura que se alzaba y se acercaba a mi a medida que yo avanzaba). Mientras que el hombre, su bombilla y la vieja casa me observaban fascinados por mi tragedia, lo que sentí como un  remolino me tomó por sorpresa, tomando control total sobre mi cuerpo, conduciéndome hacia sus oscuras entrañas.


lunes, 17 de diciembre de 2012

Números



Así que el dos lo dejé tal cual estaba; al tres le hice una cuna; al siete... bueno, noté que se podía defender solo, así que decidí cuidar más al seis y al ocho. A los demás no los volví a ver nunca.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Lloraré en la lluvia


Si espero por cielos tormentosos, no los diferenciaras 



de las lágrimas de mis ojos. Nunca sabrás que aún si 



sigo amando tanto, aunque la pena permanezca, 



lloraré en la lluvia.

Diálogo entre un hombre y su voz interior


- ¿Estoy despierto?
- Ya no.
- ¿Donde estoy?
- Lo sabes.
- ¿Lo se?
- Corre.
- Es lo que intento pero... ¡No puedo!
- Deberías correr.
- ¿Hacia donde?
- Acabas de saberlo.
- ¿Por que de repente puedo correr?
- Te lo acabo de decir.
- ¿Que es eso?, ¿A donde fuiste?
- No me he ido.
- ¿Soy vulnerable a esto?
- Podrías ahogarte.
- ¿Me ahogaré?
- Eso depende de ti.
- ¿Qué acaba de pasar?
- Si te respondo no lo sabras.
- ¿Por qué no pude capturarlo?
- Todo es posible.
- ¡Pero no lo hice! ¿Sera que...? ¿Qué es eso ?
- ¿De qué hablas? 
- ¿Estas ciego?
- Parece que no mas que tú.
- ¡Dime que es!
- No veo nada.

      *Se apaga todo*

       *Un nuevo día*

- ¿Cambiar el pasado?
- Dilema.
- ¿Es posible?
- Físicamente no.
- ¿Y si decido cambiarlo?
- Podrías.
- Pero es imposible.
- En tu mente nada.
- ¿Ir o no ir?
- Tu decisión. 

Ignorancia






La ignorancia es el pecado justificado, la condena del individuo, la esperanza; una roca olvidada haciéndose polvo a través del tiempo, plasmada en un libro de ganas de vivir.

Suicidio






Hay un niño rico cruzando la calle, hay un mono bailando por dinero; la calle hace la función de espejo y entrando a un bar no se nota ningún cambio; la mejor banda prepara su concierto. Mientras el tipo con bastón trata de trabajar , los maleantes hacen planes para esta noche y los gigantes se preparan para su gran juego. Mientras las niñas que se creen bellas, bailan, mi voz sube un ascensor hacia la oficina del jefe, haciéndole saber que falté. Un niño rico cruza la calle, otros la lavan.
                                                                                                                                                  

Te amo por siempre



La suave brisa que acaricia el rostro de los caídos, soy su líder, ella me lo dice, tarde o temprano todos todos terminan unidos por el mismo lazo. La suave brisa sabe mucho de mi y yo de ti.

Las bellas olas que narran nuestra historia llenan las paginas de todo lo que que vivimos, arrojándome al final a la playa mas inhóspita.

 La luz del sol, el pasado, presente y futuro, todo lo que sentimos, en cada momento del día, alejándose en en un deslumbrante ocaso, siendo la luna participe solo de las noches de pasión y tu profundo sueño, abrazándome y yo susurrándote al oído: Te amo por siempre.