En el transverso mañanal de tus raíces,
donde la aurora mojaba tus pupilas,
donde los vientos mimaban tus narices,
te vi crecer, amada mía,
donde creciste.
Conjunto de ilusiones pasajeras
que sin mediar palabras se iban colando
en el eterno catálogo (quien oyera)
de los jugosos sueños que me ibas dando.
Allá, donde la neblina no llega,
donde la lluvia ya no hace milagros,
donde en el yugo del viento, cansado ya,
el senil polvo le hace guerra al barro.
Morir contigo allá es nacer mil veces,
armarle pleito al tiempo, con mala cara
ponerle un paro al siempre, morir cien años,
y despertar de nuevo en tu madrugada.
Maximo Redone
Fenomenal Max, te felicito!
ResponderEliminarMuchas gracias compañero!
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